Trucos básicos para perder el miedo a hablar en público

Siete consejos para hacer frente a la glosofobía y lograr que tu discurso cumpla con los objetivos previstos.
Redacción -
Trucos básicos para perder el miedo a hablar en público
Trucos básicos para perder el miedo a hablar en público

Nerviosos, bloqueados y con ansiedad. Así se siente el 75% de la población española cuando tienen que hacer presentaciones en público, según el informe de Adecco Professional. Un miedo escénico, conocido también como glosofobia, del que tampoco se libran comunicadores, oradores, e incluso políticos como Winston Churchill, el primer ministro británico. Vivimos en un mundo donde las relaciones y el networking son claves en la supervivencia de una compañía. Así, tener capacidad para comunicarse, persuadir y hacer llegar de forma clara tu mensaje a otros, son unas características imprescindibles para cualquier persona.

Resulta extraño que exista en nuestro país un porcentaje tan elevado de personas que padecen miedo escénico cuando tenemos tantas oportunidades de formación. Sin embargo, y nunca mejor dicho, a la enseñanza española se le escapa un escenario. Datos del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE) revelan que no existe una adecuada formación en discursos. Susana Sosa, directora de Servicio de Adecuo Porfessional, afirma que alrededor del 85% de los jóvenes no ha recibido ningún tipo de información acerca de esta técnica de selección de personal tan vital para poder conseguir un trabajo. Por su parte, los jóvenes consideran que la formación recibida, tanto en la universidad como en las escuelas de Formación Profesional, “es inadecuada y que el salto hacia el mundo laboral es demasiado grande”. 

Si tu formación no ha sido la adecuada, Kenny Nguyen, Gus Murillo, Robert Killeen y Luke Jones, integrantes de la empresa The Big Fish Presentations, nos ofrecen algunos sabios consejos para que tu preocupación, responsabilidad o la vergüenza a cometer un error, eche por tierra todo el tiempo previo de preparación del discurso. No hay que olvidar que la base de cualquier presentación es su contenido y lo que la gente va a recordar. Así, trabajar, rehacer y hacer tuyo el argumento facilitará la posterior exposición.

- Practica tu presentación por partes para que esta sea más manejable. Kenny aconseja que el discurso se conforme por tres puntos los cuales tengan la siguiente apertura: "En X minutos (siendo X la duración estimada de la presentación) aprenderás Y maneras (siendo Y el número de argumentos principales de la presentación) de hacer Z (siendo Z tu tesis, tu declaración o tu avance de la llamada a la acción)". Para romper con la verguenza, recomiendan que los ensayos se realicen delante de personas con las que haya confianza para que estas puedan dar sus opiniones. 

- Ríe. Estudios científicos revelan que la risa provoca euforia a las endorfinas, la hormona del bienestar, en el cerebro haciendo que nos relajemos. Para conseguir este estado puedes escuchar algún número de tus monologuistas favoritos. Pero el humor no solo te ayuda a relajarte, sino a alcanzar el éxito de tu presentación pues si diviertes al público podrás alcanzar tu objetivo. "Aunque lo más importante en este punto es que consigas reírte de ti mismo sin que esto te cause bloqueo”, declaran en el libro.

Medita. Siéntate en silencio y céntrate en la idea más importante que quieras que tu público se lleve de la presentación. Una vez estemos en el escenario, ¿cuál es el secreto para controlar la energía?. 

1. Controlar los tiempos: los momentos en los que eliges acelarar, frenar, hacer una pausa dramática y plantear preguntas a la aduencia deben ir en consonancia con tu mensaje.

2. Modera le tono de voz:  alzar la voz para expresar entusiasmo y bajar el tono cuando ofreces información importante. Una entonación que debe estar en equilibrio para mantener a la audiencia implicada y mantenerte activo en el discurso. En esta línea te dejamos cuáles son las frases que imposibilitan un lenguaje saludable para que las puedas evitar.

3. Empatía: ponerte en el lugar de tu público es una buna yécnica para conseguir conmoverlos ya que ajustas tu discurso según sus demandas emocionales.

Hazte una idea de cómo es el público. En la línea de la empatía "conocer al público antes de la presentación hará que conectes con este, tomes confianza y realices un discurso más relajado", afirman en el libro. 

Explora el lugar donde harás la presentación. Visita el lugar donde vayas a realizar la exposición. Ensayar exactamente en el mismo sitio te da la opotunidad de familiarizarte y conocer los puntos por donde te puedes mover.

Memoriza tu apertura. Los primeros segundos de la presentación son los más estresantes pero los más importantes pues este inicio hará que tu público logre engancharse o no a tu discurso. Estúdiate, en la medida de lo posible, una introducción exacta y precisa, ya que la entraa predispone a quienes te escuchan para recibir el mensaje que están a punto de escuchar. Si los cinco primeros minutos entretienes a los oyentes, es más probable que les llegue tu mensaje y por tanto que lo rescuerden después. Pero, ¿cómo podemos captar y mantener la atención del público? Los autores declaran que existen siete maneras diferentes de conseguirlo:

1. Historias: "Contar una historia es compartir una experiencia a los que te escuchan, que los transporta temporalmente a un mundo creado por ti que les permite identidicaese contigo", afirman los autores. Hay que intentar que esta no sea específica para que todo el mundo pueda identificarse con ella y se cree un vínculo. Lo recomendable es utilizarla cunado necesites conextar emocionalmente con tu público a nivel personal. 

2. Preguntas: A través de esta vía consigues poner a la gente a pensar y a interactuar. Se recomienda utilizarlas cuando necesites que la gente abra la mente a nuevas ideas. 

3. Citas: Es una gran manera tanto de inspirar al público como de propocionar un marco de referencia.  Utiliza esta técnica cuando necesites que una figura influyente de validez y credibilidad a las declaraciones que vas a realizar a posteriori.

4. Estadísticas: Los datos aportan credibilidad a todo lo que estás exponiendo. Es importante en este punto asegurarse de que los datos son correctos y mencionar dónde se obtuvieron los datos. Además "utilizar declaraciones interesantes y relevantes que respalden tu mensaje y no solamente aquellos que sorprendan al público", sostienen los autores. Es aconsejable utilizar las estadísticas cuando haya que concienciar al público sobre una cuestión importante que sea medible. 

5. Humor: Una carcajada puede relajar al público, hacer que quienes te escuchan estén más receptivos a ti y a tu mensaje. Sin embargo, un mal chiste puede tener generar peores consecuencias. Por ello, recomeindan utilizar la gracia cuando quieras romper el hielo con un público que puede ser que no te conozca demasiado o cuando estés intentado encontrar una manera de cautivarlo con ideas nuevas. 

6. Vídeo y fotografía: Se utilizan para evocar emociones y establecer el tono del resto de la presentación. Esta técnica no debe durar demasiado para no impacientar a la audiencia, así no debe rondar entre los 45 y los 60 segundos. 

7. Objetos: "Empezar con un objeto físico relacionado con el tema es una forma potente de conseguir que el público visualice mejor tu mensaje. Una vez mostrado, guárdalo o ponlo en un segundo plano como recordatorio sutil".

Si te cuesta elegir una apertura los autores te aconsejan que la escribas después de tener todo el contenido para el resto de la presentación. Pese a que podría parecer contradictorio a todo lo que normalmente se recomienda, construye una estructura de tu presentación, incluidas las transiciones, interactuaciones con el público y llamada a la acción. Así lograrás cerrar el círculo de tu historia y que tu presentación esté más cohesionada.

- Escucha música. Dependiendo de tu estado anímico dale al play a aquella canción que te relaje o te active, para alcalzar el punto clave: la confianza.

- Haz ejercicios de respiración. Si notas ansiedad, prueba a hacer unos ejercicios de respiración. Te ayudará a controlar el ritmo. Un ejercicio que recomiendan los autores es ponerse de pie con las piernas separadas, el equivalente al ancho de los hombros, posar las manos en el estómago e inspirar profundamente para luego exhalar lentamente.

- Haz ejercicios de visualización. Es clave que, mientras expones tu discurso, percibas cuál es la reacción del público y observes si el ambiente es agradable o aburrido, para ir guiando el discurso hacia el objetivo previsto.

 Partir de una comunicación saludable hará posible que el orador se concentre y se relaje, lo que se traducirá en la realización de un discurso que conecte con la audiencia. 

 

 

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