Llegar en bici al trabajo

No contamina, no hace ruido, es barata, rápida y saludable, la bicicleta es una de las mejores alternativas para desplazarnos al lugar de trabajo.
Juan Manuel Montero - Director de la revista Sport Life -
Llegar en bici al trabajo
Llegar en bici al trabajo

Según la Comisión Europea el 30% de los viajes en coche son de menos de 3 km y el 50% de menos de 5 km, una distancia perfectamente asumible para hacer en bicicleta. Entre las múltiples ventajas que tiene el traslado en bici al trabajo está el ahorro de tiempo para desplazarnos, a una velocidad moderada tardaríamos 18 minutos en recorrer 3 km y 30 para llegar a los 5 km, mientras que con el coche dependemos del tráfico y de cuánto tardemos en encontrar sitio para aparcar. Otra de las ventajas son los beneficios en la salud, solo 10 minutos al día pedaleando mejoran nuestras articulaciones, músculos y el sistema circulatorio, y con 60 minutos podemos, además, bajar de peso notablemente.

En cuanto al ahorro, la bicicleta se amortiza en seguida mientras que usando el coche hay que tener en cuenta tanto el consumo de combustible por trayecto como los impuestos de circulación. Además, el uso de la bicicleta supone un ahorro de la contaminación tanto medioambiental como acústica. Es el vehículo de cero emisiones por excelencia.

Ya sabemos las ventajas de usar la bicicleta como alternativa al coche, ahora daremos unas recomendaciones técnicas:

  • Cuidado con los pasos de cebra. La pintura sobre el asfalto es un peligro para los vehículos de dos ruedas, sobre todo en tiempo húmedo. En general basta con no hacer cambios bruscos de dirección sobre las rayas más anchas, como los pasos de cebra, pero si nos sorprende una zona pintada en una curva, hay que tener cuidado. Hay que enderezar la bici momentáneamente cuando pasemos sobre la zona conflictiva, trazando una pequeña recta. Debemos sacar el pie del interior de la curva por si la rueda desliza evitar caernos.
  • Equilibrio. En algunas ocasiones tendremos que girar la cabeza a los lados o incluso hacia atrás, y esto suele producir un desequilibrio y una pérdida de la trayectoria recta. Para evitarlo debemos buscar una zona despejada, marcar una línea recta o aprovechar marcas viales, apuntaremos hacia la línea con la bici y cuando pasemos por encima de ella miramos hacia atrás. Lo normal es que nos desviemos, pero con la práctica en un sitio sin peligro lograremos evitarlo con facilidad.
  • Centrarse. Es preferible circular justo por el centro del carril cuando nos movamos por la ciudad si no tenemos tráfico cerca delante, así los coches de detrás evitarán la tentación de pasarnos rozando y cambiarán de carril para adelantarnos. Si circulamos con coches cerca delante, debemos cambiar la estrategia y situarnos más cerca de un lateral, así si un coche frena bruscamente nos será más fácil evitar el golpe escapándonos por un lado. 
  • Mirar a los conductores. Cuando haya coches aparcados es aconsejable mantener una distancia lateral de algo más de un brazo extendido para evitar que una puerta abierta nos haga caer. Debemos observar si hay dentro de los coches personas que puedan salir. Nos fijaremos también, cuando vayamos entre coches y nos acerquemos a un cruce, si el conductor mueve la cabeza o las manos, que puede ser indicativo de que va a empezar a girar, con lo que nos podría cerrar la trayectoria. A menudo los conductores se olvidan de los intermitentes.
  • Avisar de las intenciones. Siempre que vayamos a girar tenemos que marcar la dirección con nuestros brazos: ponemos el izquierdo horizontal si queremos girar a la izquierda y lo ponemos en ángulo recto para girar a la derecha, o podemos sacar el derecho, que significa lo mismo. No debemos asumir que por marcar nuestros giros podemos hacerlos con seguridad, es importante mirar siempre a nuestro alrededor varias veces antes de iniciar la maniobra.
  • Curvas peligrosas. No hay que preocuparse, cuando nos pasemos de velocidad en una curva que no conocíamos o veamos arena en medio o un charco recién hecho, lo primero que debemos hacer es desplazar todo nuestro peso hacia delante, aproximando la pelvis al manillar, para evitar que la rueda delantera derrape. Después tenemos que sacar inmediatamente el pie interior para contar con un tercer punto de apoyo y no tocar el freno delantero. Si hace falta porque vemos que nos vamos a salir de la carretera podemos forzar un pequeño derrape presionando con más fuerza el freno trasero.

 

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