Deporte y vida activa contra el Alzheimer

Los hábitos saludables podrían reducir hasta un 40% los casos de esta enfermedad, según recuerda la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Fernando Belda -
Deporte y vida activa contra el Alzheimer
Deporte y vida activa contra el Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva e irreversible caracterizada por el deterioro cognitivo y los trastornos conductuales. Es la causa de demencia más frecuente (el 70% del total de casos) y el principal motivo de discapacidad en personas mayores. Actualmente hay en nuestro país unas 800.000 personas que padecen Alzheimer, según estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN), y cada año se diagnostican 40.000 nuevos casos, cifra que los expertos consideran que irá en aumento en los próximos años. Para el doctor Félix Viñuela, neurólogo y portavoz de la SEN, son varios los motivos que explican esta tendencia: “El primero y más importante es el envejecimiento de la población. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa muy ligada al envejecimiento; de hecho, la edad es el factor de riesgo más importante. La previsión para los próximos años es que la población mayor de 65 años va a aumentar en las sociedades occidentales y, por tanto, las enfermedades relacionadas con el envejecimiento como el Alzheimer aumentan concomitantemente. Y en segundo lugar, el hecho de hacer los diagnósticos cada vez más precoces y de forma más precisa hace que se detecten más casos que antes se achacaban a despistes normales de la edad”.

El estilo de vida que predomina en la actualidad, con más estrés, prisas y sobreexposición a las nuevas tecnologías, también podría influir en el incremento de las enfermedades neurodegenerativas.  “Sabemos que hay algo en el cerebro que hace que los procesos neurodegenerativos comiencen hasta dos décadas antes de que empiecen los síntomas de pérdida de memoria”, explica el Dr. Viñuela. Esto significa que los trastornos afectivos, anímicos o cardiovasculares que suframos desde la mediana edad tendrán un impacto en nuestro cerebro que se manifestará en edades avanzadas. “Las evidencias de esta relación ya son apabullantes –añade-, lo que supone que debemos cambiar el chip para empezar a incidir en la lucha contra el Alzheimer en edades medias de la población”.

En España, el 18,5% de los pacientes que acuden a una consulta de Neurología lo hacen por alteraciones de memoria o sospecha de deterioro cognitivo, siendo la primera causa de consulta neurológica en los mayores de 65 años. Además, esta enfermedad genera un importante gasto social; en concreto, el coste por paciente de Alzheimer se cifra entre 27.000 y 37.000 euros anuales, según la SEN. “Es muy importante el diagnóstico precoz y consultar al médico de atención primaria cuando se tienen olvidos u otros síntomas más allá de lo normal”, comenta el Dr. Viñuela. Sin embargo, aún  queda mucho por hacer en este sentido ya que la SEN estima que entre un 30 y un 40% de los casos están sin diagnosticar, cifra que se eleva hasta un 80% en los estadios más leves. “En estadios muy incipientes es complejo detectar la enfermedad; para las familias porque muchas veces se achaca a despistes lógicos de la edad, y para los profesionales sanitarios porque no siempre disponen del tiempo y los recursos necesarios para hacer un análisis exhaustivo de ese paciente”.

 

Avances científicos contra el Alzheimer

Fue el neurólogo alemán Alois Alzheimer quien, en 1906, describió los marcadores de la enfermedad tras seguir clínicamente a una mujer enferma (Auguste Deter, de 51 años, quien presentaba un cuadro de deterioro cognitivo y de memoria) y analizar su cerebro una vez fallecida. En él encontró dos proteínas tóxicas anómalas, llamadas Amiloide y Tau. “Un siglo después estamos focalizados en estas dos proteínas anómalas, y ya somos capaces de verlas en vivo en el cerebro de una persona sin tener que esperar a la autopsia –explica el Dr. Viñuela-. Ahora estamos en el proceso de encontrar tratamientos específicos para eliminar esas dos sustancias del cerebro. Aunque estamos en los inicios de esta investigación, ya tenemos la tecnología para poder ver esas sustancias y desde hace unos años estamos desarrollando fármacos para limpiar el cerebro de las personas con Alzheimer”.

Estas investigaciones representan una esperanza real de poder encontrar, en un futuro no muy lejano, un tratamiento para detener este deterioro neurológico: “El  año pasado la prestigiosa revista científica Nature publicó un artículo explicando que había indicios de que eliminando una de esas sustancias, el Amiloide, se puede mejorar clínicamente a los pacientes. Estamos volcados en esta posibilidad, que creo sería el gran avance de la medicina en el siglo XXI: poder eliminar estas proteínas tóxicas que dañan el cerebro y curar enfermedades neurodegenerativas”.  

A la espera de que la comunidad científica encuentre el tratamiento definitivo, la SEN recalca la importancia de abordar el Alzheimer en sus primeras fases ya que existen fármacos que consiguen mantener durante un tiempo el estado neuropsicológico y funcional del paciente. Además, recuerdan que seguir hábitos de vida saludables permite combatir los factores de riesgo y retrasar su aparición.

 

Hábitos de vida saludables

Aunque evitar esta enfermedad es muy complejo y difícil de abordar en edades avanzadas –donde se producen diversos cambios a nivel cerebral-, evitar situaciones de riesgo y mejorar el funcionamiento cerebral es más fácil de lograr y con buenos resultados, según múltiples estudios con rigor científico. Alguno de ellos señala que llevar hábitos de vida saludables podría reducir hasta un 40% los casos de Alzheimer, o al menos retrasar su debut clínico.

El doctor Félix Viñuela recuerda que muchos de los factores preventivos de la enfermedad del Alzheimer son los mismos que previenen el riego cardiovascular (seguir una dieta mediterránea, controlar la hipertensión y el colesterol, hacer ejercicio físico moderado, evitar el sedentarismo y la obesidad…). “Todo lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro”, añade. Pero además hay otros factores muy importantes como evitar el estrés crónico y, sobre todo, la depresión. “Cada vez tenemos más evidencias de que lo mental (lo psiquiátrico) está vinculado con lo cerebral (lo neurológico) –comenta-. No solamente porque lo cerebral produce trastornos mentales, sino porque la misma depresión, aunque sea de causa exógena, produce un impacto a nivel cerebral, incluso a la hora de comenzar o acelerar un proceso neurodegenerativo”. Así, llevar una vida social activa es importante para evitar el aislamiento, que repercute negativamente en el aspecto emocional.

Otro factor de prevención del Alzheimer es potenciar la actividad mental y la estimulación cognitiva. En este sentido, es fundamental la calidad de la actividad mental que tengamos desde la mediana edad, siendo recomendable potenciar actividades como la lectura, los juegos de mesa, ejercicios de memoria, etc. Por último, la practica regular y moderada de ejercicio físico es otro gran aliado para preservar la salud cerebral. “Gran parte del efecto beneficioso del deporte como factor preventivo del Alzheimer es a través del control que realiza de los factores de riesgo vascular (sedentarismo, obesidad, tensión arterial, colesterol, azúcar…) –explica el Dr. Viñuela-. Además, al practicar deporte se segregan endorfinas y te sientes mejor anímicamente, evitando con ello ese otro gran factor que es la depresión. Y por último, si estás bien físicamente estarás más capacitado para mantener de forma más sostenida la actividad mental”.

 

Medidas preventivas

Como síntesis de todo lo expuesto, recordamos las seis medidas que propone la Sociedad Española de Neurología para fomentar un envejecimiento cerebral saludable y evitar los factores de riesgo del Alzheimer

1-     Actividad física. El ejercicio físico regular y no explosivo se asocia a un mantenimiento de la función cognitiva y a un retraso del comienzo de la enfermedad de Alzheimer.

2-    Actividad social. Mantener las conexiones sociales, fomentar sentimientos de autoeficacia y de autoestima, y llevar a cabo otro tipo de actividades que conforman la denominada “actividad social” se relacionan con el mantenimiento de la función cerebral.

3-    Actividad mental. Muchos estudios señalan que un alto nivel de educación se asocia a una mayor probabilidad de mantener en el tiempo el funcionamiento cerebral adecuado. Además, tareas como leer libros, asistir a conferencias o participar en juegos de mesa, entre otras, suponen un menor riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, si se realizan con asiduidad.

4-    Prevención del riesgo cardiovascular. Factores como la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, enfermedades cardíacas, tabaquismo y, sobre todo, la diabetes son cruciales en el deterioro mental asociado a la edad. Además, la gravedad de los síntomas cognitivos en personas con Alzheimer se incrementa al existir factores de riesgo vasculares. 

5-    Una buena alimentación. La dieta mediterránea se asocia a un menor riesgo de padecer la enfermedad, al incluir antioxidantes, vitamina C y E y omega 3. Además, diversos estudios revelan que la ingesta de pescado al menos una vez por semana produce una reducción del 60% del riesgo de Alzheimer. Por el contrario, el consumo elevado de grasas saturadas y de cobre incrementaría el deterioro cognitivo.

6-    Fomentar la reserva motivacional. Se ha relacionado la propensión a la aflicción con la aceleración del deterioro cognitivo. Además, enfermedades mentales como la depresión también se han asociado a la pérdida de neuronas en el hipocampo y en otras regiones cerebrales. Por lo tanto, hay que procurar ser felices. 

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