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Buenas prácticas
Trabajadores no sanos

Trabajadores no sanos

Un estudio revela que un 62% de los empleados siguen acudiendo al trabajo enfermos y más del 50% sufren con frecuencia dolores cervicales.
9 mayo 2017 | Redacción

Un estudio publicado con motivo del Día Internacional del Trabajo demuestra que el “presentismo laboral” sigue siendo una de las mayores amenazas a la productividad en nuestro país. Según este estudio, realizado por la empresa Fellowes mediante una encuesta a 4.000 empleados y 500 empresarios en toda Europa, el 62% de los trabajadores españoles va a trabajar pese a padecer problemas de salud, y más de la mitad (el 51%) padece regularmente dolores en las cervicales. Además, un 34% sufre de hombros tensos, un 26% tiene dolor de muñecas o brazos y el 21% padece de problemas oculares como consecuencia de las circunstancias en las que trabajan, pese a lo cual siguen acudiendo a su puesto de trabajo.

Este estudio pone de manifiesto que España y Francia son los países que registran el porcentaje más alto de empleados que va a trabajar con algún problema de salud. En el caso de los españoles, más de una cuarta parte (el 29%) admite que se han planteado incluso cambiar de empleo debido al impacto negativo que el entorno laboral tiene en su salud.

Al analizar las causas de estos problemas de salud de los trabajadores, se pone de manifiesto que aún queda mucho trabajo por hacer en materia de buenas prácticas en las empresas. Algunos de los malos hábitos que los españoles admiten tener en su lugar de trabajo son adoptar una mala postura al sentarse (un 57%, el mayor porcentaje, junto con Alemania, de toda Europa), no beber suficiente agua durante el día (39%) y permanecer sentados durante mucho tiempo sin hacer un descanso (34%). 

 

Entorno laboral y salud

Este estudio confirma que es imposible pensar en nuestra salud sin tener en cuenta el papel que ejerce el trabajo sobre la misma, ya que forma parte de nuestro día a día. Según datos oficiales, las jornadas diarias de más de 10 horas afectan al 27% de los trabajadores españoles; además, el 32% de los ocupados trabaja con mayor o menor frecuencia los domingos, y el 53% los sábados. Este ritmo de trabajo, sumado a los malos hábitos y a la falta de formación sobre la salud en el entorno laboral, puede degenerar en enfermedades profesionales que nos incapaciten no solo para ejercer nuestras labores profesionales sino también en las tareas del día a día.

Según Carla Piedades, directora de marketing de Fellowes Ibérica, “las empresas europeas registran unas escalofriantes pérdidas de 73.000 millones de euros anuales debido al absentismo; los empresarios no pueden permitirse ignorar el problema del presentismo laboral, cada vez más grave. Los empleados que están motivados y sanos trabajan más y mejor, haciendo que el impacto en el balance final sea demasiado significativo como para ignorarlo”.  

 

Enfermedades profesionales

Las enfermedades profesionales más comunes son las musculoesqueléticas (en especial el lumbago) y los trastornos psíquicos, con el estrés laboral en primer lugar. Para que una enfermedad sea reconocida como profesional debe cumplir dos requisitos: el primero, que su causa se halle en el lugar de trabajo y esté catalogada dentro del listado de enfermedades profesionales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social; y el segundo, que proceda de la acción de sustancias o elementos que este listado indica.

Los riesgos a los cuales se enfrentan los trabajadores y que pueden ocasionar una enfermedad profesional pueden ser físicos (vibraciones producidas por herramientas, ruido, alta o baja temperatura, respirar humos o gases…), ergonómicos (movimientos repetitivos, llevar cargas pesadas, estar sentado en una mala posición demasiadas horas seguidas…) o psicosociales (elevado ritmo de trabajo, exigencias emocionales, rigidez de la organización laboral…).

En la esfera psíquica, el estrés laboral es el gran enemigo de nuestra salud. Al contrario de lo que se cree, este estrés no siempre surge de la excesiva carga de trabajo. Sin embargo, el ritmo de trabajo es uno de los detonantes principales del estrés laboral: un 33% de los ocupados debe trabajar a gran velocidad y un 34% con plazos ajustados siempre o casi siempre. Entre los factores que condicionan este ritmo de trabajo, el más frecuente son las demandas directas de personas como clientes, pasajeros o pacientes (69%).

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