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Bienestar emocional
Cómo controlar la ira en el trabajo

Cómo controlar la ira en el trabajo

Tener la capacidad de gestionar las emociones en entornos laborales es una necesidad. En el ámbito profesional, las organizaciones juegan un papel destacado en la capacidad de autocontrol, al igual que educadores y padres durante el crecimiento de sus alumnos e hijos.
24 enero 2018 | Iria Lago - Comunicación en Trabajando.com España

La Inteligencia Emocional hace referencia, en términos de psicología, a la capacidad de, por un lado, reconocer sentimientos propios y ajenos, y, por otro, saber gestionarlos. Sean estos positivos o negativos, todo estado de ánimo debe contribuir al desarrollo de la vida personal, profesional y la toma de decisiones en ambas esferas.

A controlar las emociones se aprende, ya que no es una habilidad innata, y como tal, no se trata de una tarea sencilla, especialmente en aquellas personalidades que desconocen lo que la inteligencia emocional conlleva.

Si desde edades tempranas educadores y padres contribuyen a entender que no se puede dar rienda suelta a los sentimientos siempre que uno quiere sin tener en cuenta el cómo, el dónde y el porqué, de adultos las personas estarán preparadas para convivir con armonía y de forma saludable tanto en entornos familiares como profesionales.

Es más, podemos afirmar que el aprendizaje en la gestión de las emociones es uno de los principales ejes sobre el cual se debe construir el bienestar interior que cuenta con una directa proyección hacia el exterior.

Determinar el origen de la ira es abrir un abanico de múltiples respuestas. Benjamin Franklin, político, científico e investigador norteamericano ya hizo referencia a la ira en el siglo XVIII: “la ira jamás carece de motivo, pero raramente tiene un buen motivo”. Esto coincide con la visión de expertos que afirman que la ira no se suele producir por un hecho puntual, sino más bien por un cúmulo de situaciones o circunstancias que desembocan un sentimiento negativo e incontrolable.

¿Qué ocurre entonces si sufrimos un ataque de ira en el trabajo? Sin duda las consecuencias serán perjudiciales si no se es capaz de canalizar los sentimientos. Y la cuestión es que no se trata de que el que lo sufre acabe por tener una suspensión de empleo y sueldo, una denuncia o incluso un despido disciplinario si tal comportamiento se repite en el tiempo. El problema es que alguien que no gestiona sus emociones en el trabajo acaba provocando un deterioro en las relaciones con sus superiores, subordinados, compañeros… En definitiva, el trabajo en equipo y el buen ambiente desaparecen.

El papel de las organizaciones

Los psicólogos coinciden también en que la ira distrae y distancia de los objetivos laborales, por lo que se puede afirmar que no gestionar correctamente las emociones en el trabajo, especialmente si hablamos de la ira, afectan a la productividad laboral del individuo y del conjunto de la organización.

El reto para las organizaciones del siglo XXI es, por tanto, convertirse en lugares donde exista una comunicación fluida, transparencia, y se trabaja también en el bienestar personal de los trabajadores que sin duda afecta a la productividad empresarial.

Trabajadores felices, trabajadores productivos, ¿no? Y aquí el gran reto social: desde que somos pequeños nos deben enseñar a identificar los sentimientos para luego poder gestionarlos para que en la edad adulta las emociones no tengan el control sobre nuestro comportamiento. Y si existen profesionales con falta de autocontrol, las empresas de hoy pueden servir también de guía en la transmisión de lo que conlleva ser una persona inteligente emocionalmente.

Iria Lago - Comunicación en Trabajando.com España

 

 

 

 

 

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