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Actividad física
Corrige tu postura y elimina tensiones con la Técnica Alexander

Corrige tu postura y elimina tensiones con la Técnica Alexander

Esta técnica de reeducación psicofísica enseña a eliminar tensiones y malas posturas que provocan dolor de espalda y problemas en la voz.
9 agosto 2017 | Redacción: Fernando Belda / Imagen: Lucía Bailón

Frederick Matthias Alexander (1869-1955) fue un actor especializado en dar recitales de obras de Shakespeare que vio peligrar su carrera cuando comenzó a padecer graves afonías; perdía la voz a medida que la función avanzaba hasta ser incapaz de emitir sonido alguno. Ninguno de los doctores con los que consultó fue capaz de encontrar una solución a su problema, lo que le llevó a observarse a sí mismo con la ayuda de varios espejos. Estaba convencido de que la fuente de su problema estaba en la manera en que usaba su cuerpo: "Si mi voz se recupera cuando dejo de actuar y se va cuando actúo, significa que al recitar hago algo mal de lo que no soy consciente", pensó.

En este proceso de auto observación descubrió que al recitar ponía un exceso de tensión en el cuello que no era el mismo que al hablar. Así, el uso erróneo que hacía de su cuerpo era la causa del problema. Esto le llevó a desarrollar una técnica que buscaba eliminar las tensiones y malos hábitos posturales a través de un “no hacer” que permita un funcionamiento natural del cuerpo. Además descubrió que la relación entre la cabeza, el cuello y la espalda es fundamental para el buen uso de uno mismo, ya que la mayoría de las tensiones afectan al cuello, lo que repercute en la información nerviosa que viaja a través de la espina dorsal hasta el cerebro. Alexander dejó de tener problemas vocales, y además mejoró su respiración, presencia (postura) y salud general. Desde entonces, se dedicó a enseñar su técnica en Londres y Estados Unidos.

La Técnica Alexander no es una terapia, sino una enseñanza o sistema de reeducación psicofísica. Su principal objetivo no es aliviar un dolor existente –aunque también lo puede conseguir- sino enseñarnos a recuperar el funcionamiento natural del cuerpo y a deshacer tensiones innecesarias, lo que produce mejoras en nuestra postura, movimientos y habla.  “Hablamos de reeducación porque no enseñamos a hacer algo nuevo, enseñamos a parar, pensar y a dejar de ejecutar malos hábitos –explica Jorge Lorente, profesor graduado de Técnica Alexander y fundador del centro “Dejar de hacer” en Madrid -. Esta técnica refina la manera de utilizarnos, de una forma parecida a la que pueda tener un niño pequeño, que se desenvuelven de manera muy natural”. Además, los especialistas en esta técnica hablan de reeducación psicofísica porque consideran el cuerpo como algo global en el que todas las partes están conectadas. “Alexander fue de los primeros que se paró a pensar en que el cuerpo y la mente tienen que funcionar juntos”, añade.

Jorge cursaba sus estudios de interpretación cuando descubrió la Técnica Alexander: “Tenía un profesor de voz, otro de expresión corporal, y cada uno te hablaba su propio lenguaje. Otro profesor nos daba Técnica Alexander, y lo que al principio parecía un complemento acabó convirtiéndose en mi caso en la parte más importante del aprendizaje del arte dramático. A través de esta técnica todo empezó a ser más fácil: el acercamiento al personaje, poder estar en escena y enfrentarme tranquilo al público, trabajar con mi voz sin que se viera afectada por los nervios o los hábitos del habla coloquial… La Técnica Alexander me ayudó como no lo había hecho ningún otro curso de voz o de cuerpo”. Estudió esta técnica en Londres durante cuatro años, y se doctoró en la escuela The Constructive Teaching Centre en 2009.

Control eficaz y consciente

Mejorar la postura y coordinación, liberar tensiones musculares, reducir el dolor de espalda y la rigidez del cuello, mejorar la voz y la presencia física, aliviar problemas respiratorios y dolores musculares… Estos son algunos de los beneficios que puede generar la Técnica Alexander. “El dolor es fruto de la forma en que nos usamos, por lo tanto, puedes aprender a evitar lo que activa ese mal funcionamiento –comenta Lorente-. Los beneficios vienen porque todo tu cuerpo (tu voz, tu manera de pensar, tu manera de estar…) empieza a comunicarse de manera más tranquila, a tener una presencia corporal más natural y firme, y la voz –que es el espejo del alma- lo nota”.

La Técnica Alexander fue incluida como tratamiento en la seguridad social Inglesa (NHS) en 1996 y compañías de seguros del Reino Unido y Estados Unidos la han aceptado como tratamiento contra el dolor. Un estudio publicado en 2008 el British Medical Journal supuso un importante respaldo para esta técnica. Los autores de la investigación compararon los efectos de distintas técnicas aconsejadas para aliviar el dolor lumbar y cervical en un grupo de 579 pacientes (masajes, ejercicios recomendados, Técnica Alexander y otros tratamientos)."Los investigadores han encontrado que después de un año de seguimiento el grupo que experimentaba mayores signos de mejora era el sometido a la técnica inventada por F. M. Alexander", concluyó dicho estudio.

Las clases de Técnica Alexander duran entre 30 y 40 minutos, y durante las mismas el profesor utiliza sus manos para guiar de manera suave al alumno en movimientos cotidianos, como sentarse, levantarse, caminar… así, poco a poco va generando pequeños cambios, guiándole en un uso más natural de su cuerpo. “Sobre la duración del proceso, mi experiencia me ha demostrado que se necesita un mínimo de 30-40 clases (una o dos a la semana los primeros meses) para poder adquirir un control eficaz y consciente sobre el nuevo funcionamiento del cuerpo –comenta-. Sin embargo, los beneficios se aprecian desde los primeros días. Y luego hay un trabajo importante fuera de las clases, porque el hecho de parar un rato casi todos los días y tumbarse unos minutos en el suelo relajando el cuerpo ayuda mucho”.

Jorge Lorente nos pone otro ejemplo: “Muchas personas suelen acortar y tensar en exceso el cuello  al levantarse de una silla, y a través de las manos del profesor el alumno va a aprender a parar ese acortamiento, va a dejar de echar la cabeza hacia abajo, y aprender que hay un reflejo que permite a ésta alejarse de la cadera y que el tronco se alargue y expanda. A través de esta propiocepción el cuerpo genera memorias neuromusculares, porque los malos hábitos son información neuromuscular grabada a través de la repetición“.

Mejor presencia y voz

Algo tan cotidiano como estar sentados frente a un ordenador puede ser origen de tensiones y dolores si adoptamos una mala postura. Y esta tensión también la podemos generar al lavarnos los dientes, sentarnos/levantarnos o simplemente estando de pie. Estos malos hábitos posturales repercuten en nuestro sistema nervioso y muscular, comprimen nuestros órganos, deforman el dibujo de nuestra espina dorsal, y pueden causar trastornos como dolor de espalda, migrañas, problemas intestinales, etc. Por eso, cualquier trabajador se pude beneficiar de esta reeducación postural, ya que todo el mundo que tiene un oficio utiliza de una u otra manera su cuerpo.

Sin embargo, hay grupos profesionales que encontrarán mayores beneficios al seguir esta técnica, especialmente quienes utilizan su cuerpo y su voz como herramienta artística (actores, cantantes, bailarines...). “La técnica trabaja la presencia, la fluidez y precisión del movimiento, además de ayudarnos a no anticipar, a estar realmente en el presente –explica Lorente-. Por eso, la Técnica Alexander se enseña en las más prestigiosas escuelas y compañías de Artes Escénicas del mundo”. Y también puede resultar muy útil para quienes tienen que hablar con frecuencia en público o para deportistas que necesitan una buena coordinación. Entre sus clientes, además de actores, hay muchos oficinistas, amas de casa o músicos como violinistas y pianistas, con sus habituales dolores en el hombro y las lumbares.

Un trabajador tiene que sentirse bien para poder aportar todo su potencial a la empresa. Además de revelarse como una herramienta eficaz para luchar contra el dolor de espalda (que afecta al 80% de la población y causa numerosas bajas laborales), la Técnica Alexander puede aportar otros beneficios relacionados con el ámbito laboral: “El trabajador va a mejorar su presencia, su voz, su manera de hablar en público, haciéndolo de manera más natural y con mayor seguridad”, comenta Jorge Lorente. Así, además de la salud, va a mejorar la comunicación no verbal de esa persona, algo fundamental cuando nuestro trabajo depende de la imagen. 

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